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Especialidades clínicas

Una psicoterapia pensada para tí: en tu forma de sentir, de vivir y de atravesar lo que te duele.

Cada persona llega con una vivencia única de su malestar. No hay etiquetas que lo resuman del todo, ni soluciones universales que sirvan para todos.

Desde hace más de 25 años acompaño a personas que atraviesan síntomas diversos, pero que comparten un deseo común: entender lo que les pasa y encontrar una forma distinta de vivirlo.

Mi enfoque integrador me permite abordar una amplia variedad de problemáticas desde la escucha, la clínica y el respeto.

Así puedo ayudarte

Un espacio para lo que no siempre se dice. Muchas veces, simplemente algo no va bien: no duermes, discutes más, te cuesta decidir, te sientes solo/a o vives atrapado en la exigencia. En esos casos también se puede pedir ayuda o vives atrapado en la angustia, la tristeza, la culpa o la responsabilidad.

Ansiedad

Cuando el cuerpo no descansa, la mente se acelera y el miedo aparece sin aviso. La ansiedad es uno de los motivos más frecuentes de consulta y puede tomar muchas formas: nerviosismo constante, insomnio, crisis de pánico, sensación de ahogo o pensamientos repetitivos.

Estado de ánimo

Tristeza profunda, apatía, falta de sentido o altibajos emocionales. El trabajo terapéutico permite poner palabras a aquello que pesa y abrir caminos de recuperación emocional.

Estrés

Sensación de desborde, exigencia constante o agotamiento mental. Acompaño procesos de estrés laboral, académico o familiar, incluyendo casos de burnout o bloqueos vitales.

Separaciones y duelos

Pérdidas afectivas, rupturas amorosas, procesos de duelo tras una muerte o el final de una etapa. La terapia permite transitar estos momentos con sostén, sin quedar atrapado en el dolor.

Traumas

Experiencias pasadas que aún duelen en el presente. Pueden ser visibles o silenciosas, recientes o antiguas. La psicoterapia es un espacio seguro donde el trauma puede ser elaborado sin forzarlo.

Miedos, fobias e hipocondría

Miedo a lo que podría pasar, miedo a salir, a enfermar, a sentir. Trabajo con miedos que se instalan en el cuerpo o en la mente y limitan la vida cotidiana.

Obsesiones

Pensamientos recurrentes, rituales o compulsiones que interfieren en tu día a día. La terapia permite comprender el origen de estos mecanismos y suavizar su impacto.

Disfunciones de la sexualidad

Dificultades en el deseo, el placer, la intimidad o la expresión sexual. Abordaje sin juicios desde una perspectiva clínica y respetuosa de cada historia.

Trastornos de la personalidad

Especialización en trastorno límite de alteraciones de la personalidad, TLP entre otras. Un trabajo profundo y sostenido que va más allá de las etiquetas.

Problemas con la alimentación

Relación conflictiva con la comida, el cuerpo o el control. Desde atracones hasta restricciones, acompaño procesos donde lo alimenticio es síntoma de algo más profundo.

Alteraciones en la infancia y adolescencia

Trabajo clínico con adolescentes que atraviesan crisis de identidad, ansiedad, baja autoestima, retraimiento o conductas de riesgo. También acompaño a familias que desean comprender mejor a sus hijos e hijas.

Preguntas frecuentes

Te respondo

Es normal tener preguntas antes de comenzar un proceso terapéutico. Aquí encontrarás algunas de las más comunes que recibo en consulta, tanto de pacientes como de profesionales. Si tu duda no aparece aquí, contacta conmigo, estaré encantada de responderte personalmente.

Trabajo con distintos tipos de ansiedad: generalizada, social, ataques de pánico, hipocondría o ansiedad asociada a situaciones vitales concretas (exámenes, maternidad, relaciones, etc.). La terapia ayuda a entender el origen de esa angustia y cómo se manifiesta en tu vida cotidiana.

No necesitas tener un diagnóstico para acudir a terapia.
 
Si sientes que tus emociones te desbordan, que tus relaciones son inestables, que te enfadas con facilidad o reaccionas con mucha impulsividad o ira...
 
Si te cuesta entender por qué te pasa lo que te pasa, y eso te hace sufrir...
 
Podemos pensarlo juntos, sin etiquetas ni juicios.
A veces, lo más importante no es el nombre que se le pone, sino encontrar un espacio donde comprenderlo y empezar a transformarlo.

Sí, tengo experiencia clínica con adolescentes y jóvenes que atraviesan crisis de identidad, conflictos familiares, retraimiento social, conductas impulsivas o problemas emocionales. También acompaño a madres y padres para ofrecer un entorno más comprensivo y contenedor.

Es muy habitual que diferentes síntomas se entrelacen: ansiedad, tristeza, obsesiones o problemas relacionales. No se trata de “encajar” en una sola categoría, sino de escuchar qué función tiene ese malestar en tu historia y qué sentido puede tener hoy.

La duración depende de cada proceso. Hay personas que sienten alivio en pocas sesiones, y otras que necesitan un acompañamiento más profundo y sostenido. Lo importante es que el ritmo lo marcamos entre los dos, sin presiones ni expectativas externas.

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